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Digital Milk

Una empresa Sueca, la misma que inventó el tetrabrik, ha sacado al mercado algo llamado Digital-Milk, o una forma de leche digital, proveniente de vacas conectadas a la red, que dicen, se alimentan de una extraña pasta tipo soylent green. No me preguntéis cómo lo hacen ni a qué sabe, pero dicen que está buenísima.

Además, esta leche está constantemente conectada a la red, y el propio tetrabrik realiza el pedido a la tienda cuando detecta que se está acabando.

Dicen que esto es Internet of things en su máxima expresión. Sí, los cartones de leche conectados a la red, o la leche, o las vacas; quien sabe…

Leche digital

Compre leche digital, proveniente de las primeras vacas conectadas a la red.

Esto, obviamente, es una mentirijilla explicada a través de esta alegoría, ya que cada vez más, va dándose a conocer internet of things o el internet de las cosas, …pero ¿qué es eso de internet of things?

Internet of things para dummies

Internet of Things (en adelante IOT) es la forma de llamar a los distintos objetos conectados a la red. No son cartones de leche como se comenta más arriba, sino elementos cotidianos que hasta ahora funcionaban de forma común, pero que ahora podemos conectar a la red para darles una funcionalidad extra y controlarlos de manera más eficiente, aprovechando al máximo sus funcionalidades e interconectándolos a otros objetos y aplicaciones. Todo ello, a través de internet.

En este sentido, un cartón de leche podrá estar conectado a internet, aunque el cartón o bote per-se, no sirva de nada sin otro objeto que aportar un feedback del mismo; bien sea una nevera, un ordenador o un sistema que nos indique que ya no queda leche.

¿Pero esto no es Domótica?
No. Aunque en un principio podríamos pensar que es similar, dista mucho de serlo, ya que la domótica se refiere a un hogar o casa interconectada y el IOT va más allá, extendiéndose al mundo real y ofreciendo una serie de funcionalidades que la Domótica deja de lado. No sólo objetos del hogar conectados, sino también coches, farolas ,etc., hasta llegar a las smart-cityes o los artículos que llevamos con nosotros, como gafas (GoogleGlass), relojes o zapatillas (Nike+ Fuelband) que se conectan a la red para ofrecer una información extra o monitorizar nuestra actividad para sacarle un mayor provecho a lo que estamos haciendo.
Además, otro de los puntos interesantes del IOT son las iniciativas tecnológicas independientes que han emergido en los últimos años; léase léase Arduino, Raspberry Pi, etc. Cualquiera, con un conocimiento técnico medio, puede conectar y sacar un provecho real del internet de las cosas.

Objetos preparados para el consumo
Actualmente se aprecia un aumento de objetos de consumo que ya están preparados para su uso y control a través de la red, como bombillas (Philips Hue entre otras) que permiten controlar la luminosidad y color de la bombilla desde el móvil, sensores para plantas como Koubachi o Flower Power de Parrot que te avisan si las plantas necesitan agua, o controladores de dispositivos como WeMo que te permiten conectar o desconectar cualquier aparato conectado a los mismos o las tan polémicas GoogleGlass que comentábamos antes.
Estos productos, preparados para el consumidor final, son algunos ejemplos de lo que está llegando de forma silenciosa y que pronto colmarán el mercado dirigido a las grandes masas, para usarlos sin necesidad de tener un conocimiento técnico, ni saber necesariamente como funcionan, aunque los más avezados sacarán un gran partido desde el inicio.

Cómo sacarle partido
Los beneficios que aporta esta interconexión son bastante obvios, aunque no claros para todo el mundo…
Por un lado, el hecho de tener una serie de objetos conectados a internet nos ofrece mayor control sobre los mismos y, el hecho de poder relacionarlos con distintas aplicaciones (desde apps de smartphones, hasta aplicaciones web) permite que sus funciones se amplíen.
Veamos un ejemplo…
Un despertador conectado a internet no ofrece mayor ventaja salvo que tenga alguna funcionalidad extra. En cambio, si lo conectamos a una persiana con motor, podemos despertarnos con los primeros rayos de sol cuando la alarma suene. Esto, aunque parezca una locura o una tontería, se hace :) No hace falta más que conectar el despertador a la red o usar una App online. Y añadiendo un pequeño motor a la persiana (junto con un módulo wifi), podremos controlarlo y añadirles funcionalidades (a la persiana y al despertador) que por separado no tienen, para, así, sacarles un mayor provecho… [cuando suene el despertador > que se levante la persiana].

Soluciones útiles
Y muchos os preguntaréis… ¿Cómo narices conecto el despertador a la persiana? Es más… ¿Cómo los controlo? Para esto, existen distintas plataformas que permiten conectar objetos (y aplicaciones) entre sí. Una de ellas, Lhings, con la que he trabajado y ayudado en su desarrollo y conceptualización, permite conectar objetos y aplicaciones de una forma sencilla y así sacarles un provecho real. No solamente tener una bombilla que se conecta a la red, sino obtener funcionalidades que, de por si, no existen, mediante la interconexión con otros objetos y aplicaciones.
No cabe duda de que estamos en una fase temprana del IOT, aunque pronto veremos una gran explosión de objetos y aplicaciones que inundarán el mercado. De hecho, en 2008 ya había más objetos conectados a internet que personas en el mundo. ¿Cómo te quedas?

The universe (after all these years)

The universe sketch

This sketch is made looking to a documentary about the universe by Stephen Hawking.

Universe is similar to design, made by Energy and Space. In design Energy could be content, and space the place where content is located. Hope you like it.

Made with Paper 53 .

NOTE: I’ve been long time without updating my blog due to a hard but interesting work overload. I’ll speak about it next days.

Sobre productos y experiencias

MoviStar, Vodafone, Orange, CajaMadrid, BBVA, La Caixa y otras tantas. Todas son grande empresas, todas tienen grandes productos, grandes diseños e impresionantes campañas de marketing.

Acabo de ver un video de Vostok realizado para MoviStar. Un video impecable, emocionante. He de reconocer que me he emocionado al verlo, al ver que una empresa española ha creado un producto digno de los EEUU, aquellos a los que tanto miramos los diseñadores de la península. Un video digno de una campaña de Apple. Y se merece el mayor de mis respetos.

Pero existe un error que nada tiene que ver con Vostok; se intentan vender experiencias ajenas a la realidad, servicios que no se corresponden a las necesidades de las personas y que solamente pretenden ganar dinero.

Tíquet de venta

Cada vez que pienso en Movistar, me viene a mente la voz de la máquina a la que tengo que superar para conseguir hablar con una persona. Y cuando consigo que una voz humana salga por el auricular, rezo para que esa persona sea competente, y además sepa entender o atender mínimamente mis necesidades. Y algo mucho más grave que todo esto. Una persona que sea por lo menos simpática, ya que no olvidemos que, soy(somos) su cliente. Y es algo transversal a la mayoría de empresas que citaba al inicio del post; el diseño de la experiencia. No la experiencia de usuario, relativa al producto o terminal que usamos, a la cobertura del servicio, sino algo que corresponde a MoviStar. El servicio global que ofrecen. La experiencia completa. Desde el producto y su eficacia, pasando por el precio y lo justo que éste pueda ser, hasta la atención al cliente y la calidad con que se realiza. Todos ellos (y alguno que me dejo) son los que definen la experiencia del servicio, que sería el diseño de la experiencia global de Movistar. Y que me corrijan si me equivoco, pero eso es algo que en este país no se tiene en cuenta.

Y la realidad es que ya hemos vendido todos los teléfonos que teníamos que vender, todos los productos que se podían encajar en la sociedad de consumo. Y ahora nos toca dar un paso más. Ofrecer servicios adecuados a las necesidades de las personas. Necesidades socio-culturales. La globalización ha quedado atrás. No se puede ofrecer el mismo servicio en España y en Noruega, pues las necesidades socio-culturales son distintas, el nivel de vida y los arquetipos a los que nos enfrentamos son distintos. Y parte de esta ”crisis” es precisamente esta carencia de valores que no acabamos de ver como parte de un proceso de cambio en el que estamos inmersos. Podríamos decir que el bosque no nos deja ver los árboles.

Y te preguntarás por qué. ¿Qué crisis? ¿Qué tiene que ver todo esto con la crisis económica y con los valores de una sociedad? Es muy sencillo. La crisis económica ha llegado de la mano de los abusos de la sociedad de consumo y las empresas que la enarbolan. Si, aunque suene duro. Y de su mano, una crisis de valores, un cambio que está ligado intrínsecamente a la crisis económica, y a un cambio de paradigma, un cambio en el modelo de actuación. Se requiere un control de los abusos realizados hasta la fecha. Si abusos, de los cuales te percatas en cuanto te das cuenta que existen otros modelos, en los que el retorno al ciudadano (el famosos ROI pero visto de una forma humana) es uno de los valores que priman.

Se acabó hablar de mercados, se acabó hablar de clientes. Ya no existen los usuarios. Solamente las personas. Y lo dice Don Norman, no soy yo quien inventa esto. Y es a ellas (las personas) a quienes nos debemos.

Tenemos que han crear modelos humanos. Diseñar experiencias, no experiencias de usuario. Y lo digo desde el punto de vista de un diseñador de interacción, un diseñador de experiencias de usuario, o un consultor, lo que quieras. Pero la cuestión es que todo este modelo de abusos y mecanismos está caduco. Es el momento de empezar a colaborar para favorecer aquello que la sociedad necesita y demanda. Es el momento de ofrecer mejores experiencias, experiencias más humanas.